LA LOCURA...!
Imagine encerrar en un solo lugar, más exactamente en un club privado, a más de 5.000 personas, libres de llevar el trago que quieran, que sea permitido entrar los carros y poner su música, hacer asado, tener dos bandas de música simultáneas en dos diferentes ambientes, una tienda electrónica, área VIP, máscaras, disfraces, brasileras demasiadoooooo lindas y brasileros demasiadooooo buenos, donde serán validos los excesos y cero las excusas. En pocas palabras, la manifestación viva de Sodoma y Gomorra, pero en versión brasilera. Tal cual fue como viví el carnaval a tan solo una semana de haber pisado tierras gaúchas.
Pasamos el Carnaval 2006 (que es feriado en TOOOOOODOOOO Brasil), en la mejor farra del sur del país, en Morro Dos Conventos, estado de Santa Catarina. Fuimos 10 personas, entre los que estabamos un holandés, un peruano, cuatro de Santa Maria (otra ciudad del Estado), y tres de Porto Alegre. Todos AIESECos o con alguna conexión parecida. Alquilamos una casa, perdida en medio de plantaciones de maíz, en plena carretera a la playa.
El lugar
Morro Dos Conventos es un pueblo bastante callado, queda a 4 horas en bus desde Porto Alegre. Calientico y sencillo para ser pueblo de veraniar. No creía que más de 5,000 personas estuvieran hospedadas allí. No había ruido, como pasaría en Melgar, Girardot, etc., o cualquier balneario de Colombia, donde se siente farra todo el tiempo. Nope, nope. Acá había grandes lugares alquilados para poner carpas y carros a todo volumen, pero bastante alejados de la vía principal del lugar.
La entrada a la super mega farra costó 30 reais (casi 30,000 pesos colombianos) que incluían la entrada al Yate Club, el sábado y el lunes de Carnaval, era obvio que el domingo no habría farra porque la gente estaría recuperándose. Así fue.
Un fila eterna de carros con mucho, mucho trago: caipirinha, vodka (que le dicen algo como "Bó-yiga") con Sprite (que le dicen algo como "Espraitchi"), cerveza y whisky, entre otras exquisiteces, (ay como extrañé el guaro!). Como el trancón era monumental, teniamos que ir caminando casi 2 kilómetros hasta el club. En el camino veíamos "blocos" de carnaval, que son grupos de amigos que se van vestidos igual en diferente temática, (según supe en Barranquilla es igual). Es asi como habían militares, FBI agents, porristas, corredores de carros, muuuuchos gays, bebes (hombres en pañales), un grupo de sacerdotes (que estaban re~buenos), ángeles, etc. etc. Nosotros, solo llevamos un collar hawaiano.
En el Yate Club, decenas y decenas de carros ordenadamente parqueados, donde casi todos, porque eran todos, tenian las puertas abiertas con diferente música de Carvanal. Si señores, nada de regueatton, ni salsita, ni merengue. Fue la primera fiesta en toda mi vida que me la farrié con una música totalmente diferente y demasiado, demasiado buena: Funk, Pagode, samba, axé, forró, mpb (música popular brasileira), pop, rock... Y hasta escuché los HIT de AIESEC: Band do trigrao, Morto Muito Loco, Festa!.
Você quer ficar comigo?
Pude comprobar con mis propios ojos lo que significa realmente la expresión "ficar", que aunque significa "quedarse", en otro significado es "besarse con el que quieras" o con el que mires por más de 3 segundos. No había necesidad de decir "Oi, tudo bom?", por lo menos un saludito, nope, nope. Estamos en carnaval y NO se pide permiso. Donde quedó la caballerosidad, el ritual de acercamiento, las miradas intensas, el "estudias o trabajas"?????.
Algunos parecían que estaban en competencia del que ficara a más del otro (y del mismo) sexo. Dentro del club era una larga procesión de gente caminando, bailando el género que tuvieran en el carro, y entre eso gente ficando. De entrada, choque cultural. Fue la primera vez en mucho tiempo que baile tanto con los ojos en el piso. Jejeje
Nota: Por respeto con el público lector no se publica la cifra de cuántos se ficó la escritora.......
El domingo, después de levantarnos tarde, pues la fiesta terminó a las 6am de la mañana, contando que habiamos estado haciendo la fila desde las 3pm del día anterior, fuimos al desfile en las rúas. Todo el mundo, la gran masa de gente carnavalesca se encontraba en otros punto del pueblo, cerca al mar. Allí, nuevamente, los carros con sus super potentes plantas, y again: Funk, Pagode, samba, axé, forró, mpb (música popular brasileira), pop, rock...
Este día, los blocos de "gays" fueron el triple. Todos, todos, todos, los hombres vestidos de viejas y quéee viejas señores. Era muy charro ver a parejas de novios cogidos de la mano, pero el hombre disfrazado también de mujer. Mis compañeros de viaje locales, me decían que aunque eso era tradición era la manifestación pura de deseos reprimidos. Veaaa puesss. Este día, los acosados fueron Marten y Giancarlo, los trainees hombres que estaban.

El lunes, para el remate de Carnaval, nuevamente la fila eterna, el trago, dançar, dançar, beijar, beijar, etc. Nos quedamos hasta las 7am. Al día siguiente volví a Porto Alegre con Giancarlo, demadiado farra para mí. El resto se quedó un día más. Llegué, obviamente exhausta, dormí como un bebé todo el martes y miércoles.
Y desde allí todos en Brasil y en otras partes de mundo, me preguntan: Cómo es el Carnaval en Brasil?, pues como el que yo viví, demasiado Loco, pero muito bom!
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